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Archive for 17 enero 2012

Publicado en Wadi As en su edición del 13 de enero de 2012

El año arranca en Guadix con la fiesta de San Antón. Los relojes accitanos dan sus particulares campanadas con la quema de palos y trastos que convierte la ciudad en una antorcha en la noche de vísperas del día grande. No en vano, siempre se ha dicho en nuestro pueblo eso de que “De la Purísima a San Antón, Pascuas son”. Pues bien podría ayudarnos este ritual del fuego con el que entramos en el año nuevo para hacer una buena limpia y echar a la iluminaria lo que nos viene estorbando, ya sean esos rastrojos que enzarzan el trato con el vecino, esas relaciones que ya no aguantan más calzos, como esas enclenques excusas con las que minamos nuestro propio camino. En nuestro día a día hay mucho de críticas incendiarias y de situaciones explosivas, pero rara vez entra en escena el efecto purificador del fuego. Apilemos en la hoguera todo eso que no nos da más que calentaeros de cabeza y, al quemarles las barbas al santo, este año reparemos en lo que en verdad significa este punto de inicio que se nos ofrece entre petardos y fogatas. No es más que un gesto simbólico, pero sucede que, al visualizar las causas de los berrinches, parece que cuesta menos dar el primer paso para superarlos. Y esta fiesta de San Antón, centrada por ese fuego que sanea, nos sirve como una ocasión inmejorable.

Lumbre de San Antón 2012

Tiene este festejo, además, el poso de los muchos años en los que se viene celebrando. Es de esas fiestas que se remontan a un Guadix remoto, de las que dejan sentir el latido de un Guadix auténtico… en ese rojo arcilla con el que luce todo por los muchos chiscos que encienden la noche accitana; en ese efecto hipnótico que provoca la vista fija en las llamas y el oído atento al chasquido de los troncos mientras se queman, lo que nos permite ver y oír mejor lo que muestra y dice Guadix en una de sus más señeras celebraciones; en la degustación de la pringá que se asa en las lumbres –y que también reina en el guiso de la “olla de San Antón”- y el vino servido en bota con el que se riega el manduque;  o ya, a la mañana siguiente, en las vueltas que le damos a la ermitilla del santo acompañados de nuestros animales de compañía o bien necesarios en nuestros trabajos, para que sean bendecidos, animales muy presentes también en la procesión, como lo merece quien es tomado por su santo protector; o en esa otra tradición heredada de, en los puestos que se ponen en las calles cercanas a la ermita, comprar los víveres de la “cuña”, como son las mandarinas, las zanahorias forrajeras, los dátiles, los frutos secos y el cañadú. Viejas costumbres que han logrado mantener viva la llama de esta fiesta tan de Guadix que no podemos sino contribuir a que lo siga siendo por mucho más. ¡Viva San Antón, con su marranico y to!

Procesión de San Antón 2012

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