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Posts Tagged ‘525 Aniversario’

Entrevista realizada en la desconexión provincial para Granada de Hoy por Hoy, de la Cadena Ser, el 27 de agosto de 2015

 

Hay una cosa que tenemos los españoles que prodiga poco en el extranjero y es la capacidad que tenemos de darle la vuelta a las cosas y de convertir, por ejemplo, en este caso el Cascamorras, un litigio en origen, en una ocasión para la fiesta, para el encuentro, para convivir, para compartir

María Jesús Ortiz Moreiro

(Extracto de la entrevista que se puede escuchar a continuación)

 

http://www.ivoox.com/entrevista-sobre-cascamorras_md_7894065_wp_1.mp3″ Ir a descargar

 

 

El Cascamorras infantil a su paso por la plaza de la Catedral (2015)

El Cascamorras infantil a su paso por la plaza de la Catedral (2015)

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Artículo publicado en el cuadernillo editado por la Hermandad accitana de la Virgen de la Piedad con motivo del Cascamorras en su 525 aniversario

¿Que qué podemos hacer cada uno de nosotros por la fiesta del Cascamorras? Lo primero y más importante, tenemos que apostar por ella con total convencimiento. En trámites para ser considerada como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, está ya reconocida como fiesta de interés turístico andaluz, nacional e internacional, pero que sea tan conocida a nivel mundial como otros festejos patrios –Sanfermines, Fallas…- corre por nuestra cuenta. Es cuestión de fe, de nuestra fe, y ésta no puede ser una fe pasiva, la de quien espera que sean siempre otros, ya sea la Hermandad de la Virgen de la Piedad, los ayuntamientos de Guadix y Baza, la Diputación, la Junta, etc., los que hagan algo por la fiesta. Cascamorras nos necesita, a mí, a ti, ¡eh, tú!, sí, también a ti. Cascamorras necesita que profesemos una fe viva, activa, proactiva, esa que alienta actuaciones no importa cuál sea su dificultad, no importa cuánto esfuerzo comporten, la fe en el sentido de creer en el potencial de la fiesta.

Tenemos varios ejemplos de cómo con la puesta en práctica de esta virtud se consiguen las cosas. La Hermandad accitana de la Virgen de la Piedad no ha dejado de creer en el proyecto cascamorrero. No ha parado un momento de idear y buscar nuevas formas de promocionarla y de asegurar una transmisión sólida de tan antiquísima tradición a futuras generaciones, como que el Cascamorras visite colegios y escuelas municipales de verano, con el Cascamorras infantil o el mismo hecho de proponer la fiesta para las diferentes catalogaciones logradas y la que se espera de la Unesco. Nada les ha frenado. Esa fe a la que me refiero es la fuente de energía que les hace sobreponerse a las adversidades y cumplir objetivos que parecían inalcanzables en un inicio, convencimiento también presente en el ánimo de quienes, año tras año, han encarnado la figura del Cascamorras, dando lo mejor de sí para lucimiento de la fiesta no sólo los días de las carreras –el 6 de septiembre en Baza, el 9 en Guadix-, sino estando a disposición de la Hermandad siempre que ha necesitado algo de ellos.

Con los premios que la Hermandad entrega en las galas de presentación del Cascamorras, se reconoce la labor que las personas y organizaciones galardonadas han hecho/hacen en favor de la fiesta. Ellos, por tanto, representan a la perfección qué significa el sentir cascamorrero y nos pueden servir como referencia y acicate para poner nuestro granito de arena que, como digo e insisto, es fundamental para que la fiesta tome el impulso definitivo.

Pero, ¿por qué luchar con tanto ahínco por el Cascamorras?

Porque seríamos unos auténticos irresponsables si dejamos que se pierda una tradición que ha pervivido en el acervo popular accitano y bastetano durante 525 años. A quienes nos tira la tierra no nos queda otra que hacer lo imposible para que nuestros descendientes la continúen durante muchos siglos más. Velar por costumbres de tan profunda raigambre es salvaguardar la identidad del pueblo que las atesora en una época en la que lo genuino, por escaso, es un bien preciado.

Porque el propio personaje del Cascamorras, central en las fiestas, tan peculiar, es de un interesantísimo valor antropológico.

Porque, lejos de fomentar rivalidades, la fiesta une a dos pueblos vecinos, Guadix y Baza, en torno a la devoción por la Virgen de la Piedad y a una tradición en la que no hay vencedores ni vencidos, agraviados ni recompensados, sino gente con ganas de pasárselo bien. La grandeza del Cascamorras es que, a partir de un motivo originario de disputa, se ha fraguado una fiesta de encuentro y convivencia, en la que él, el Cascamorras, actúa como enlace entre accitanos y bastetanos. ¡Qué gran lección para los tiempos que corren! Para los bastetanos el Cascamorras representa a aquel gracias al cual hoy tienen a la Virgen de la Piedad, a la que veneran como patrona, y para los accitanos es el símbolo de que nunca hay que rendirse y con esa moral Guadix manda cada año a su comisionado de colorines.

Porque, lejos de la distorsionada imagen que desacertados reportajes dieron en su día, la fiesta no incita a ningún tipo de violencia. Por el contrario, invita a experimentar un cúmulo de sensaciones muy buenas y con tal intensidad que la fiesta, una vez vivida en primera persona, engancha para siempre. Entra con fuerza por los cinco sentidos. Si impacta ver moverse con una agilidad pasmosa a esa muchedumbre oscura casi negra en Baza, marrón-rojiza en Guadix, más lo hace ser parte de ella. Es una fiesta que se huele, que huele a pintura, pintura que se nos cuela por los orificios de la nariz, por las comisuras de nuestros labios y que acabamos sacándole sabor. Fiesta que cuenta con sonidos inconfundibles, como el del tambor que guía la comitiva, el de los cohetes que acompañan la carrera o el del gentío gritando “¡Agua! ¡Agua!” que piden a quienes les observan desde los balcones, para con ello aplacar el calor que uno lleva dentro por mucho fresco que pueda llegar a hacer. Y, ¡claro está!, la fiesta del Cascamorras entra por el tacto y además lo hace como por ningún otro sentido. Sentir la pintura sobre la piel y las ropas empapadas contra el cuerpo durante la carrera es algo que te  mete en situación, te aísla de lo que pasa fuera: tú sólo entiendes de seguir el ritmo que va marcando el Cascamorras.

Porque la  fiesta del Cascamorras es eso, una fiesta, una ocasión para expresar y compartir la alegría –desde el respeto, por supuesto, a quien no quiere ser manchado, aunque sí formar parte de ella como espectador-, y que está abierta a la participación de gentes de todas las edades.

Más razones para tener fe en la fiesta.

Pues la otra fe, la religiosa, sin la que el Cascamorras tampoco puede entenderse. La fiesta del Cascamorras irá evolucionando con los tiempos, como hasta ahora ha sucedido, pero sin prescindir de ciertos componentes esenciales, como es la devoción por la Virgen del Piedad, que está en el origen mismo de la fiesta: fue el hallazgo de una talla mariana por parte del accitano Juan Pedernal en Baza lo que desencadenó los hechos que narra la leyenda que se encuentra en la base de la tradición cascamorrera. Esto no se puede obviar.

¿Y cómo manifestar nuestro convencimiento? Pues precisamente saliendo en masa a la calle el día de la carrera. Una participación masiva de corredores, una asistencia multitudinaria de público, será un reclamo rotundo de cara a ediciones futuras. Una imagen vale más que mil palabras y que dé la vuelta al mundo la foto de una multitud pintada que avanza entre un gentío abarrotando calles en calidad de espectador, es la mejor campaña de publicidad. Tan claro mensaje serviría como primera llamada de atención y el que la viese al menos se detendría y muy probablemente mostraría interés por querer saber más.

En relación a esto, es vital nuestra implicación en la promoción de la fiesta, inundando, por ejemplo, nuestros perfiles en redes sociales de información sobre el Cascamorras, explicándole a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a nuestros compañeros de la facultad, a nuestros colegas del curro, a nuestros amigos de fuera de qué va todo esto.

Y haciendo cada cual lo que mejor sepa y pueda y se le ocurra. Los organizadores estarán encantados de poner oído a nuestras propuestas. Todo suma. Lo importante es que, lo que hagamos, lo hagamos convencidos de lo que la fiesta es y significa. Para convencer a un coruñés, un milanés o un neoyorquino de que vengan y se animen a participar en el Cascamorras, primero tenemos que estar convencidos nosotros y demostrarlo actuando en consecuencia. Cuando las cosas se hacen de corazón y con absoluto convencimiento, esa fuerza se contagia y se transmite con rapidez. Sólo desde este sentimiento la fiesta cogerá la dimensión y el reconocimiento fáctico a la altura de las denominaciones obtenidas y de la que aspira tener.

No nos engañemos. No miremos para otro lado. Por muchos folletos, webs, anuncios publicitarios y material promocional que se distribuya, por mucho que la Unesco la incluya en un futuro en el catálogo, todo esto no será suficiente sin nosotros, accitanos y bastetanos practicantes, cascamorreros todos convencidos.

El año pasado fue ya una carrera en la que hubo un gran incremento de corredores en Guadix. ¡Este año podemos ser muchos más! El año pasado se notó un considerable aumento de visitantes. ¡Este año pueden venir muchos más!

En nuestras manos está que la fiesta ocupe el lugar que le corresponde.

El Cascamorras, el del traje multicolor, el que se abre paso entre el gentío con la cachiporra, el que ondea la bandera, sólo es uno. Pero Cascamorras, la fiesta, somos todos.

María Jesús Ortiz Moreiro

Pregonera 2015

José Antonio Escudero, durante su presentación como Cascamorras 2015

José Antonio Escudero, durante su presentación como Cascamorras 2015

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Tengo el inmenso honor de ser la encargada de dar este año el Pregón del Cascamorras, Fiesta de Interés Turístico Internacional, que une las ciudades de Guadix y Baza bajo una misma tradición que cumple en esta edición 525 años.

Me encantará poder contar con tu presencia.

  • 28 de agosto de 2015
  • 21:00 horas
  • Teatro Mira de Amescua. Plaza de la Constitución. Guadix (Granada)

 

Cascamorras 525 aniversario

Mi apego por esta fiesta, muy de Guadix, me ha llevado a escribir diversos artículos, que recopilo a continuación para que puedas conocer más sobre el Cascamorras, que se encuentra a un paso de ser catalogado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, denominación que otorga la Unesco.

Cascamorras: de Guadix, de Baza y de la entera Humanidad

Que la fiesta del Cascamorras sea ya de Interés Turístico Internacional y que vaya superando los trámites necesarios para ser denominada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, debería tenernos a todos los accitanos, o al menos a los que gustamos de ejercer la accitanidad, haciendo palmas con las orejas y llenísimos de orgullo, por supuesto, pero también tendría que llevar a cada cual a buscar la forma de implicarse en que ambos titulillos sean un presente continuo, pues ambas etiquetas, una conseguida, la otra en proceso, aunque son importantes en tanto a que validan de manera oficial el producto referenciado, exigen de un evidente ejercicio que las refrende año tras año y que las haga dignas del significado del galardón que representan (seguir leyendo)

Cascamorras all-over-the-world

Cuando vi la barbaridad de aportaciones que accitanos y bastetanos íbamos haciendo al grupo que abrió en Facebook el paisano Manuel Khortés para recopilar referencias en prensa extranjera del Cascamorras, me di cuenta de que se conseguiría material más que suficiente como para justificar con creces su declaración como fiesta de interés turístico internacional (seguir leyendo)

Tierra

Muchas veces pienso si llegará el día en el que me levante por las mañanas sin acordarme de que allí, en Guadix, en su comarca, está a punto de empezar tal o cual festejo (seguir leyendo)

Corazón cascamorrero

Cuando se pega la camiseta al cuerpo por el agua, el azulete, los polvos de pintura y el sudor de la carrera, uno se siente como embutido en un cartón que permite, eso sí, una suficiente movilidad para evitar que la turba que rodea al Cascamorras te arrastre y te lleve al agitado ritmo que sigue, ahora paseíllo con la porra, ahora subir a hombros, ahora baño bajo balcones (seguir leyendo)

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