Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘civismo’

Publicado en Wadi As en su edición del 10 de octubre de 2014

Hay pocas cosas que me irriten más que cuando, estando yo recogiendo las cacas que acaban de echar mis perros, voy y piso las dejadas por otros “cuatro-patas”. Entonces es cuando se me queda una cara de tonta-de-remate, que da paso a la furia y, finalmente, a la indignación. Ahora que está tan de moda indignarse, desde luego que encuentro más de un motivo para manifestarme como indignada. Porque no es cosa del barrendero deshacerse de los regalicos malolientes de los que se desentienden muchos dueños de perros, sino de estos, y por cuyos “descuidos” pagamos el pato los que sí los recogemos, y más de uno –y de dos- nos meten en el mismo saco, mirándonos con recelo cuando pasamos junto a las cancelas de sus casas, por el mero hecho de estar paseando con nuestras mascotas.

Sobre “hacerse el longui” cuando de lo que se trata es de ocuparse de los excrementos del can propio, existe toda una casuística: desde los “ay-es-que-no-me-di-cuenta” disimulones que hablan por teléfono mientras el perro planta el pino, pasando por los que llevan sueltos a sus perros –y, por tanto, ojos que no ven, corazón que no siente- y, como es natural, estos hacen aguas mayores donde se les antoja, hasta los que, si descubren que les estás observando con ánimo de censurar su conducta, encima justifican su laissez-faire-laissez-passer alegando que ellos ya pagan impuestos pa’que “otros”, llámense “servicio municipal de limpieza” o la suela de tu zapatilla, retiren el “pastelito” de la vía pública. Pero en todos los casos el sentido cívico brilla por su ausencia.

Bien podríamos aplicarnos el cuento no sólo respecto a este particular, sino también en lo relativo a tomar conciencia, en general, de nuestra aportación al mantenimiento de los espacios que compartimos de felpudo pa’fuera. El barrendero tiene su cometido y el equipo de supervisión del arbolado el suyo y a los basureros, técnicos de alcantarillado y demás personal relacionado con el asunto les corresponden muy diversas tareas, pero buena parte de la responsabilidad de que un vecindario, un barrio, un pueblo luzcan limpios nos compete a los ciudadanos de a pie. Igual si nos convenciéramos de que la calle es tan nuestra como nuestra casa no dejaríamos en el suelo del portal ese “clínex” usado que se nos ha caído al sacar las llaves del bolso ni apagaríamos el pitillo contra la fachada en la que nos hemos apoyado mientras esperábamos el bus ni pegaríamos en cualquier sitio ese chicle que ya no sabe a na. Y pondríamos cuidado en no echar a la acera las cáscaras de las pipas que nos hemos zampao mientras venía la procesión, en llevar al contenedor los cascos de lo que hemos bebido en el “botellón”, en preguntar sobre el correcto reciclaje de este/aquel trasto que no estamos mu seguros dónde tirar. Ni ramblillas, barrancos, solares abandonados se merecen estar comíos de “mier…”. Ni parques, bulevares, plazoletas. Si tenemos la solución tan a mano, ¿por qué no la ponemos en marcha?

Anuncios

Read Full Post »