Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘cursos de natación’

Publicado en Wadi As en su edición del 2 de agosto de 2013

 

Y llegó mi turno. Se acercaba el momento temido durante todo el día. “Venga, no pasa nada, estoy aquí abajo esperándote”, me indicaba el monitor desde el agua, con una gran sonrisa en el rostro, tratando en cierto modo de edulcorar el mal trago que a todo niño le supone el primer chapuzón desde el trampolín más alto. Superadas ya las fases de nadar sin tablas ni corchos a la espalda por donde no dábamos pie y la de tirarnos de bomba por el fondo, llegaba la prueba más difícil en el curso de natación de aquel verano. Pese a estar completamente empapada, recuerdo el sudor en la nuca y en mis manos. Ya en el extremo de la plataforma no había vuelta atrás. Me tapé la nariz, cerré los ojos y me lancé. Cuando subí a la superficie y saqué la cabeza sentí un alivio increíble, similar al que inundaría mi cuerpo años después tras hacer el último control de Selectividad, tras bajarme del coche al examinarme del carné de conducir, o el que suelo sentir tras comprender lo que cualquier transeúnte con quien me pueda cruzar por mi barrio berlinés me haya podido preguntar. Ay qué ver cuánto trabajico cuesta to y cómo de to va saliendo uno y cómo todo objetivo logrado es una medallita que colgarse y, sí, buena parte de mis pequeños grandes retos de niña tuvieron como escenario la poza llena de agua con cloro del polideportivo municipal, tan frecuentada durante tantos veranos de mi vida. Hablar de los julios y agostos de mis años mozos en Guadix implica hacerlo de mis vecinos y nuestras madres acompañándonos a los cursillos de natación, y de los bocatas de fuagrás, nocilla, etc. y los yoplait de después de las clases, y de Poyatos teniendo las instalaciones siempre a punto, y de los monitores que, con paciencia a kilos, nos ayudaban a vencer el miedo a movernos en el medio acuático, y del Mariano paseándose por el bordillo de la pileta tocando la trompeta/bocina que luego usaba para jalear en los partidos del GuadixCF.

Es curioso cómo cambian las dimensiones de las cosas con el paso del tiempo: entonces la piscina me parecía grandísima -¡qué duro era cruzarla a nado a lo largo!-, sita en un enorme recinto donde pandillas de “gente mayor” copaban incomprensiblemente las sombras; ahora la piscina municipal no me resulta tan espaciosa, en especial en hora punta, cuando el personal se abarrota en el agua y es complicado dar unas cuantas brazadas, las justitas para dar el baño por concluido y poder volver pronto a la toalla que afortunadamente hemos extendido en la sombra, lejos del chiquillerío. Chiquiticos me son ahora los entonces grandes problemas que bullían en nuestras cabezas y que pasaban por hacer test de la “Vale”, trazar la estrategia de aproximación al chico de interés, tostarse sobre la esterilla ora bocarriba/ora bocabajo y acordar una hora para salir por la noche. Chapuzón de recuerdos a costa de aquellos veranos piscineros.

Anuncios

Read Full Post »