Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘ópera’

Me acabo de acordar de él. Con frecuencia lo hago cuando estoy baja de ánimo. “Ya tú sabes…”, como diría un caribeño cuando quiere enfatizar algo que se comparte -pa lo bueno y pa lo malo- con quien se habla. Pues eso, que esta mañana, estando yo haciendo un repaso mental de lo mucho que tengo que resolver hoy, me ha dado lo que comúnmente se denomina “bajoncillo”. La niebla que cae sobre Berlín tampoco facilita las cosas, la verdad. Pero ha sido pensar en él, en cómo en cada canción derrochaba su torrente de voz, a medio camino entre el rock y la ópera, en cómo convertía el escenario en el trono desde el que reinaba teniendo como cetro un micrófono de pie, en cómo, pese a los años pasados, sigue emanando energía, como estrella que se resiste a desaparecer, y el asunto ha mejorado. Sí, deberían recetar “Don’t stop me now” o “Another one bites the dust”, por ejemplo, contra las penas esas que vienen sin haber sido invitadas. Freddie Mercury es un grande de los grandes, que tuvo la suerte de encontrar en los grandes músicos que conformaban “Queen” la horma para su zapato. Los cambios de ritmo que una misma canción alberga, los no abusivamente tediosos solos de guitarra y los acompañamientos corales que le aportaban a estas canciones un toque lírico muy peculiar, contribuyeron a fraguar la personalidad artística que de por sí Freddie traía de fábrica.

 

 

Freddie Mercury es mítico. No pasan los años por las canciones a las que él prestó su voz, pero curiosamente por él tampoco. Fijaos en este vídeo que pongo a continuación, de otra canción también “quitapenas” (“Under Pressure”) y cuando se intercalan imágenes del público con las de Freddie sobre el escenario, decidme si no parece él un alguien del presente que hubiera viajado al pasado.

 

 

“Freddie Mercury” y “Queen” suelen formar parte de mi fondo de armario musical que saco afuera cuando necesito un recargo urgente de pilas. ¡Claro que la música ayuda! La mala te taladra los oídos y te atrofia el cerebro, pero la buena, la que se reserva un hueco en el Olimpo de lo mítico musical, te da ese azucarillo necesario para tragar mejor los sinsabores que uno tiene que comerse al cabo del día. ¡Buen provecho!

 

Anuncios

Read Full Post »

Desconozco si existe algún estudio sobre las propiedades curativas del Aleluya de El Mesías de Händel, pero desde luego que ha sido ponerlo en el repeat y evaporarse a los pocos minutos el dolor de cabeza con el que amanecí. No sé qué efecto vasodilatador ha causado el órgano y la coral en mis nervios pero los ha dejado suaves como la seda. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Tal vez sea porque llevo escuchando esta pieza musical casi desde que me conozco. Igual cuando mi madre me llevaba en su vientre, Händel ya había entrado en mi coco cuando ella asistía a las pontificales de la Catedral de Guadix, donde es pieza fija en el repertorio. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

 

Partitura "Hallelujah" de G.F. Händel

 

De todo esto saco que quizás la música clásica es más importante en nuestras vidas de lo que pensamos. No soy la única que defiende esto. He encontrado en Internet una bella rareza que voy a compartir con vosotros, porque además El Mesías está de por medio. ¿Os imagináis a la coral de la ópera de Philadelphia y a otros 650 miembros de diversos coros de la zona cantando el Aleluya “infiltrados” entre los clientes de unos almacenes comerciales? Pues esto no es un chiste, sino una curiosa iniciativa que invita, sin duda, a reflexionar sobre la presencia efectiva de las grandes piezas musicales en nosotros. Merece la pena pararse a pensar cuán profundas se hallan estas notas en cada uno de nosotros y qué emociones nos suscitan. Porque igual hasta resulta que nos pueden llegar a curar, y no sólo del dolor de cabeza.

 

Read Full Post »