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Posts Tagged ‘Pascuas’

Publicado en Wadi As en su edición del 14 de diciembre de 2012

 

Las historias sobre la Navidad de antaño que escuchamos de nuestros mayores suenan a zambomba y pandero, a chascarrillo compartido al calor del brasero de ascuas, al “Felices Pascuas” de después de la Misa del Gallo. De aquellas oímos que eran unas Navidades de duras helás, en las que pa’ calentarse una miaja se tenía uno que arrimar a la lumbre o tomarse un anisete. En estos relatos de nuestros viejicos no hay na’ de eso de brindar con oro con las Campanadas, na’ de lo de vestir ropa interior roja para asegurarse buena suerte durante el año entrante: teniendo con lo que cubrirse y algo que echarse a la boca, ya podía uno sentirse afortunado. Sin embargo, en muchas de estas historietas que los más veteranos recuperan llegadas estas fechas y, a pesar de las limitaciones padecidas, hay un poso de nostalgia que hace adivinar en sus palabras que, pese a todo, aquellas difíciles Navidades, carentes de opíparos banquetes y regalos caros, les traen buenos recuerdos. Evidentemente las hacía mejores el hecho de poder disfrutarlas con parientes y amigos que ya no están aquí. Pero al margen de esta pena –inevitable-, muchos conservan un particular brillo en la mirada cuando reviven aquellos tiempos pretéritos: “Pues sí, éramos pobres, pero felices”, vienen a decir con ello. Las casas llenas de gente en torno a un perol; un jersey nuevo de lana gorda comprada con gran esfuerzo y tejida con mucho cariño durante las largas noches de otoño; un aguardiente pa’ templarse un poquico antes de salir a la calle. Modestos hábitos, adecuados a la modesta vida que la mayoría del pueblo español llevaba entonces –y a Dios gracias por ir sumando años-. De aquellas Navidades en blanco y negro rescato ese sentido de la realidad que nuestros mayores aplicaron en su día a día. No gastaron lo que no tenían, pero sí que hallaron la manera, cada cual según su entender y sus posibilidades, de hacer que las Pascuas fuesen un tanto especiales, diferentes al resto del año.

 

No es conveniente idealizar el pasado, pero mirar pa’trás, analizar con perspectiva los pasos que nuestros antecesores han ido dando, puede ofrecernos pistas sobre cómo proceder hoy en día. Con la zapatiesta que hay liá, más nos valdría tomar nota de esta interesante lección que saco de entre lo que nos cuentan nuestros mayores por Navidad.

 

Que no se nos caigan, pues, los anillos, si este año en vez de tartaletas de salmón-fumé ponemos de aperitivo tostaditas de fuagrás, si sustituimos los embutidos ibéricos por fiambre normalica, si volvemos al arroz caldoso de pollo como plato principal de Nochebuena, si en lugar de con cava nos zampamos el dulzajo con mistela. Tenemos que hacernos a lo que hay. Es inútil seguir manteniendo costumbres adquiridas en épocas de bonanza. Navidades de mortadela, ¿y qué? Dejemos de ser lo que no somos. Al menos probemos si las viejas recetas del ayer tienen efecto en el mañana. Al menos démosles el beneficio de la duda.

 

 

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