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Posts Tagged ‘portal de Belén’

Poner el portalico de Belén es algo que se ha venido haciendo en Guadix desde hace muchos años. Forma parte del sota-caballo-rey de las Pascuas accitanas de la misma manera que el paje-camello-rey es el trinomio esencial de las tres carrozas más importantes de la cabalgata del 5 de enero, a lo que dedicaré, cuando corresponda, su debido escrito. A continuación expondré en diez puntos los rasgos que hacen inconfundible el belén alumbrado bajo techo guadijeño. Los hay más grandes y más chicos, con dispositivos e infraestructuras más avanzadas o más modestas. Para catalogarse como propios del lugar deben reunir, a ser posible, los siguientes diez preceptos en los que he resumido las informaciones al respecto que me han ofrecido muchos de ustedes, asesoramiento que agradezco de corazón.

Lo primero es que en Guadix el belén no se llama “belén”, sino “belencico” o “portalico”. Quien afirma que “pone un belencico” ya está dando mucha información sobre qué tipo de belén monta, osease, que lo hace a la manera tradicional descrita en los nueve próximos pasos. Vamos, sería cosa rara que alguien te diga “Ayer tarde puse el belencico” y fueras a verlo y te encontrases un Nacimiento digno de un museo de arte contemporáneo.

Lo segundo es que ha sido bastante habitual aprovechar el puente de la Purísima, además de pa’ ir a ver a los seises y  pa’ matar el marrano –o ponerse las botas en la matanza organizada por el pariente, por el amigo generoso que todos tenemos-, pa’ poner el belencico. Suele quitarse pasado San Antón, pues por todos es sabido que de la Purísima a San Antón, Pascuas son.

Lo tercero es que hay que irse a las umbrías de los pinares de los cerros de los alrededores para hacerse con plaquitas de musgo y, de camino, coger corteza de árbol y piñas caídas que acomodaremos luego en el paisaje de nuestro belén. Se puede conseguir en tiendas musgo artificial, muy socorrido dado los otoños tan secos que estamos teniendo. Hay quien usa retama, esparto y aromáticas y con unas pocas varillas atadas hace pequeños árboles para el Nacimiento. Aquí ya cada uno procede según su inventiva y capacidades.

los granjeros, al portal

Lo cuarto es que para el accitano el Niño Jesús nació en una cueva. Por ello arrugamos papel marrón de embalar y vamos formando cavidades, cerros y barrancos, skyline de nuestro Guadix y, por extensión, del portalico.

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También según lo ducho que se esté en esto de los trabajos manuales, así se complica uno más o menos en el diseño urbanístico del belencico. Pero de normal se ha resuelto con papel de aluminio el tema de las estrellas del cielo –antaño se pegaban con gacheta a un pedazo de papel azul que se ponía sobre la pared a continuación de las cumbres de los montes-, así como la simulación del arroyo –en cuya orilla colocamos las lavanderas- y del estanque de los patos, aunque para este último hay quien emplea un trozo de espejo o un platillo transparente con un poco de agua. Éste es el punto quinto.

Lo sexto, y en lo que también queda patente lo mañoso que sea uno, está en recrear productos de la zona: con plastilina, con arcilla, incluso pintados encontramos ristras de pimientos coloraos en las fachadas de las casas-cueva del belencico, braseros de picón, cantaricas y lebrillillos, y/o chorizos, morcillas y otras delicias salidas de las matanzas, entre otros.

Lo séptimo es que al caganer siempre se le ha referido como el “tío del cerro” y a las pastorcillas como “las aldeanas”. Unas figurillas muy típicas han sido los lugareños con bandurrias y guitarras que se han solido colocar echándole la serenata al Niño Jesús.

Lo octavo es que ha habido belencicos en casas, en iglesias, pero también en instituciones de diverso tipo y en escaparates de tiendas. Incluso hemos tenido belén viviente durante muchos años en el barrio de Santa Ana, promovido, como tantas otras cosas, por don José Luis de los Reyes, y posteriormente ha sido organizado por la Hermandad de la Estrella en/cerca de la iglesia de Fátima.

Lo noveno –volviendo a los belenes de figuricas- es que no puede faltar nevar el conjunto con harina o polvos de talco.

Y lo décimo es que en Guadix se ha puesto el portal no como mero adorno navideño, sino casi como un altarico ante el que niños y grandes han cantado los villancicos en estos días que vienen.

Publicado en Wadi As Información en su edición del 12 de diciembre de 2015

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Publicado en Wadi As en su edición del 23 de diciembre de 2011

 

Nunca me resultaba tan pesada la mochila como aquella mañana de diciembre. Y no es que llevara más libros de la cuenta. De hecho, contenía menos bártulos que de costumbre. Era como si, en vez de una flauta dulce y una libreta con pentagramas, cargásemos con plomos. Y si corto es el trecho que separa la Divina Infantita de la iglesia de Santiago, más escaso se me hacía en ese día del que os hablo. Los nervios eran también responsables de que nos sintiéramos mu chiquiticos cuando entrábamos en el templo y veíamos a los escolares de los otros colegios arremolinados en torno a sus respectivos maestros. Cualesquiera de ellos nos parecían muy superiores a nosotros. Conforme iba pasando el tiempo e íbamos escuchando las intervenciones musicales de los distintos grupos, lográbamos, sin embargo, ir poco a poco mudando el  vértigo inicial por una más tranquila expectación, hasta el punto de que, cuando nos tocaba a nosotros, ya no nos importaba que se nos escapase más de un pito o que no hubiésemos entendido bien si una parte la teníamos o no que repetir. Escuchar villancico tras villancico quizás nos ayudaba a asumir que verdaderamente las Navidades estaban ahí, con lo que eso significaba: más rato para jugar, comidas distintas ¡y los Reyes Magos! Teníamos por delante unos días para el disfrute absoluto. Así, de aquellos inviernos en los que clausurábamos el primer trimestre con aquellos certámenes, sólo puedo recuperar el buen sabor que nos dejaban, tan intenso que, pese al paso de los años, aún resuenan en mi memoria.

 

Es curioso que, al ponerme a pensar en cuál sería la mejor postal que pudiera mandaros por Navidad, haya sido este recuerdo musical lo primero que me ha venido a la mente. Y a éste le han seguido los conciertos que distintas agrupaciones y corales accitanas ofrecen durante estas semanas, y a éste los villancicos con los que en mi casa siempre se han rematado las reuniones navideñas, y a esto aquellas serenatas de Nochebuena que aún pude conocer siendo mu niña, o el aguinaldo que iba dando la Escolanía por estos días.

 

Coro de María Briz. Navidad 2010

 

No hay duda de que la Navidad entra en Guadix hecha música.

 

Coral Sine Nomine. Navidad 2010

 

Unas Pascuas sin el componente sonoro no serían propias de aquí.

 

Coral Acyda. Navidad 2010

 

Incluso si reparamos en esas genuinas figuricas de barro de los belenes antiguos de Guadix, podemos comprobar cómo la música está presente en muchas de ellas: pues no sólo los ángeles portan trompetas, sino que los mismos pastorcillos aparecen como músicos, con sus guitarras o bandurrias a cuestas. Decir Guadix en Pascuas es también imaginarse al que más, dándolo todo con la zambomba, y al que menos pasando una y otra vez la cuchara por la superficie en relieve de la botella de anís.

 

La postal que os remito, cargada de buenos deseos para estas Navidades y para el próximo año, muestra a este Guadix que le canta sin complejos a la Navidad. Preciosa manera de acunar la buena nueva del nacimiento de Cristo.

 

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