Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Twitter’

Pues hoy también estoy indignada, pero no preocuparse, que no pasaré a las manos -hay líneas que no deben cruzarse nunca-, si bien de manos, brazos y bocas va el asunto que me ocupa hoy. Y es que me indigna sobremanera que una marca tan inequívocamente mediterránea, como es el saludarse, esté cayendo en desuso a la par que la fabulosa dieta bañada con aceite de oliva en la que nos hemos criado. ¡Pero qué descastaos que somos! Me dicen, me cuentan desde aquellas tierras del sur de Europa, que la gente, que está “mu moerna”, que si en el “feisbur”, en el “tuiter”, en el “chá” puede contarte su vida entera, pero que por la calle, pues que no te saluda, llegándose a la cómica situación de que a ése en cuyas entradas “feisburianas” pones frecuentemente un “Me gusta”, a ésa a la que recomiendas la lectura de tal o cual enlace de actualidad, pues va y resulta que haciendo cola en la pescadería o esperando turno para entrar al médico, pues que si te vi no me acuerdo. ¡Por favor! ¡Y yo pensaba que los rancios sólo se cocían en estas otras latitudes del norte! Pero no, la tontería se expande y se expande, poniendo en peligro de extinción el beso, los dos besos, el abrazo, el beso con abrazo, y el menos efusivo pero no menos cálido “¡Buenos días!” con sus infinitas variaciones. ¡Vamos por favor! ¿Que ahora no nos gusta saludar? ¿Ahora justo cuando nos ha dado el arrebato de conseguir cuantos más amigos mejor en la maraña de redes sociales? ¡Venga! ¿Qué nos pasa? ¿Acaso es porque somos “mu moernos”? ¿Es eso? Pues seremos “moernos”, sí, pero mu necios, al relegar para ese universo casi irreal al que accedemos a través de un ordenador comprado de oferta, el tejido de nuestras relaciones sociales. Sí, si esto que me cuentan es cierto, la tontería supina, el idiotismo máximo se ha globalizado también. ¡Ay, ay! Me resulta llamativo que este cambio en la manera de comportarse se dé en lugares como Guadix, que viven al margen de las prisas y la locura de las grandes ciudades, ajenos a tratos distantes y distintos. Me supera esto de saber que el “no saludo” se ejercita en Guadix. ¿En Guadix, donde todo el mundo se conoce, donde el tiempo avanza a un bendito ritmo más lento? ¿En Guadix, donde hasta hace dos días saludabas incluso a desconocidos con quienes te cruzabas por la calle a una distancia corta? Con esta dichosa moda, ese calor humano del que tanto presumíamos frente a otras culturas irremediablemente se va enfriando. Como frío te dejan el cuerpo las comidas que llenan nuestro frigorífico y que han convertido en artículo de lujo las alubias con chorizo o los caldos de huesos de jamón. ¡Ay qué tonticos! ¿Nos daremos cuenta a tiempo?  No sé.

Anuncios

Read Full Post »

Publicado en Wadi As en su edición del 25 de febrero de 2011

 

¡Pero mira que hemos cambiado! Y es que, sin saber muy bien cómo, lo cierto es que pasamos horas y horas colgando fotos y vídeos y comentando lo que otros cuentan sobre esto y aquello en Internet, y viendo en tiempo real a través de la pantalla del ordenador a alguien que está en la otra parte del mundo, y escuchando en nuestro teléfono móvil y en primicia el último éxito de nuestro cantante favorito e incluso hasta intercambiando breves mensajes con un político, con un actor, con un deportista. No vienen solos estos nuevos hábitos. Forman parte de una transformación más profunda. Las últimas revueltas en el mundo árabe, el empuje económico de China, India y Brasil y la debilidad del proyecto común europeo nos sitúan al pie de muchas incógnitas que no podemos despejar echando mano de las viejas fórmulas. Las recetas que nuestros padres y abuelos aplicaron con nosotros tampoco nos sirven hoy día para formar una familia ni para vivir en pareja ni para educar a nuestros hijos. Ni los antiguos métodos formativos (ni siquiera los vigentes desde hace dos días) logran frenar el fracaso escolar ni la oferta educativa se adecua al ámbito laboral, sangrado por el paro y la destrucción de empresas y de motivaciones, lo que mantiene a mucha gente dependiendo de terapias y pastillas para sobrellevar su continua cuesta arriba. Todo, desde lo más global a lo más concreto, ha entrado en crisis. No culpemos a Internet de la piratería musical ni de los cierres de publicaciones ni del pasotismo juvenil ni de los matrimonios de hola y adiós… la red de redes es sólo un signo de este nuevo tiempo sobre el que todo está por escribir: sobre nuestras manos, pesa y quema un desconcertante papel en blanco en donde no sabemos qué poner. Claro que con la misma naturalidad con la que, de un día pa’ otro, hemos descrito en nuestro blog el paso a paso sobre cómo hacemos las talvinas accitanas, hemos subido a Youtube un vídeo sobre la salida de su templo de algún paso de Semana Santa momentos después de haberlo grabado con nuestro móvil, hemos comprobado cómo hasta Bisbal hace comentarios en su Twitter sobre la convulsa situación que vive Egipto o hemos puesto en Facebook esa foto en blanco y negro con los compañeros de promoción, mañana usaremos esto y aquello más y, como ahora sucede, quizás lamentemos la pérdida de ciertas costumbres y aplaudamos la puesta en marcha de una nueva vía de comunicación. Esto es así. Habrá cosas que nos gusten y otras no tanto. Pero lo importante es que, cuando echemos la vista atrás hasta estos tiempos que hoy conjugamos en presente, no nos reprochemos ingenuidad ni exceso de confianza ni incapacidad para atisbar lo mucho que se pudo haber hecho y no se hizo. Porque, queridos nosotros dentro de unos años, eso es harto difícil de ver cuando, como ahora sucede, ante nuestras narices sólo tenemos un inmaculado folio en blanco.

Read Full Post »